Miércoles 13 de noviembre de 2024
Julio de 2010. Una enfermera de tan solo 34 años fallece en el Hospital Insular de Gran Canaria. Se llama Laura y los médicos que la han tratado sospechan que ha podido ser envenenada. En un análisis realizado antes de su muerte encuentran restos de talio, un elemento químico altamente venenoso. Aunque ese dato es solo la punta del iceberg en esta historia, los medios de comunicación bautizaron el caso con el nombre de este metal pesado.
En esta ocasión, y debido a la complejidad de la investigación, a los testimonios de las periodistas Yasmina Ortega y Francisca González; el juez del caso Carlos Vielba, y los policías nacionales César Fernández y Félix Ruiz se suman en este nuevo capítulo de ‘A contraluz: Crónica negra de Canarias’ los comentarios del forense Javier Tapia y del experto en toxicología Luis Alberto Henríquez. Y es que en la narración del programa se suceden ingresos hospitalarios, recaídas, análisis, multitud de fármacos, sintomatología, diagnósticos y un rápido e inexplicable desenlace que conduce a un único sospechoso.
Además, en esta nueva entrega de 'A contraluz' participan Francisco González y Rosa María Aróstegui, los padres de Laura, la víctima, y su primo Javier Rodríguez. Esta historia comienza con el fallecimiento de la víctima y termina con el juicio que se celebró en enero de 2014 tras una ardua instrucción que se tradujo en un sumario de 43 tomos y más de cuatro mil páginas. El propio proceso, que tuvo una veintena de sesiones y se prolongó durante más de un mes tras interrogar a alrededor de un centenar de testigos, también ocupa parte del análisis de este mediático caso.